Está claro que en los últimos años y cada vez más frecuentemente las series de televisión han sido y son una fuente inagotable de nuevos actores y actrices, en algunos casos, y veteranos no muy conocidos en otros, que saltan a la popularidad gracias al poder mediático que tiene dicho medio. Actores y actrices que después de triunfar en la pequeña pantalla esperan dar el salto a la grande para poder seguir progresando en sus carreras.
El caso inverso también es común en este hermanamiento televisión-cine. La mayoría de series utilizan el recurso de contratar a actores y/o actrices consagrados, al menos en sus primeros pasos, e intentar con ello que su poder, fama y trabajo llegue a la mayoría de espectadores posibles.
Lo que es evidente es que hoy en día uno no puede vivr sin el otro. Los espectadores cuando sabemos de una serie nueva miramos primero de que trata y después quién sale. Si son conocidos y buenos ya es un punto ganado. Ahora falta que les acompañe un buen guión y un elenco de buenos actores y actrices, quizás no muy conocidos pero que den consistencia y fuerza a la trama y que si todo va bien pronto serán llamados para realizar la tan deseada película.